Tomboy: La sexualidad en la infancia

 



Yo como vosotros sentí que me despojaban

de mis vestidos

y cuando en mis manos pusieron

mi vergüenza,

vergüenza comí cada día

Alda Merini

 

Céline Sciamma nos ofrece una película de gran sensibilidad en torno a Laure una chica de ocho años que se siente chico y que al mudarse de población es confundida como tal por sus nuevos amigos. Tomboy (2011) se desarrolla en agradable ritmo reposado y de forma sencilla con mirada deliberadamente neutra como forma de interrogarnos a propósito de la sexualidad en la infancia. Se agradecen los bellos planos de la naturaleza y de la natural desnudez de manos, pies, torsos y caras de esos niños en la frontera de la adolescencia. Sin duda uno de los mejores aciertos de Sciamma está en la elección de la protagonista Zoé Héran quien con un convincente rostro andrógino demuestra que sabe encarnar la magnética dualidad del personaje



Vergüenza

Aunque a menudo la infancia sea la etapa más olvidada, es paradójicamente la que más nos influye a lo largo de nuestras vidas. Las vivencias de la niña o el niño que fuimos (y somos) repercuten en cómo vemos la vida, en cómo nos movemos, en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. Así, el ambiente familiar es la base de nuestra formación como personas. Nuestros padres (como sus padres y los padres de estos) ejercieron lo mejor que pudieron-supieron este delicado “oficio” donde todo tiene tanta importancia

Ser madre o ser padre, a mi entender, es la mayor experiencia de la vida y es también el mayor reto; serlo con voluntad de serlo implica un constante ponerse a prueba, revisarse, aprender de los inevitables e innumerables errores, renovarse… A menudo (aún sin querer) cargamos las mochilas de nuestros hijos con nuestras piedras (problemas-limitaciones-condicionamientos-conflictos), piedras que dificultan su andar por la vida. Esas piedras que les cargamos durante la infancia, al ser las primeras, suelen quedar en el fondo de sus mochilas; y como con los años ellos probablemente irán acumulando más por encima de esas primeras, las heredadas quedarán aún más sepultadas… Y ese fondo de nuestra mochila/carga es lo que más cuesta de alcanzar a ver-reconocer-doler luego siendo ya adulto

De todos los temas que se vivencian en la infancia, el descubrimiento de la sexualidad por el niño en la pubertad es probablemente el más delicado de tratar. A tan temprana edad ya se empiezan a sentir los cambios en el cuerpo y la atracción por otros más allá de la amistad, se empieza a despertar el apetito sexual. Muchos padres confían demasiado en que sus hijos resuelvan ese proceso natural por sí solos o con la ayuda de los educadores en la escuela. Otros no se dan cuenta de la importancia/influencia que ellos tienen sobre sus hijos

El poema escogido en el encabezado es de Alda Merini, gran poeta (y como toda o todo poeta una persona muy sensible) cuyo padre era un erudito que la estimuló desde muy niña a aprender-cultivarse. A los ocho años le regaló La Divina Comedia de Dante Alighieri ilustrada por Gustavo Doré y eso como ella misma confiesa la marcó, en concreto le pesaron las imágenes del infierno que muestran personas desnudas llenas de pavor. ¿Fue un regalo adecuado a su edad?, ¿Supo el padre descargarla del pecado/culpa implícito en la obra?...

No se trata de juzgar a nadie, se trata de darse cuenta como adultos de que todo influye. Influye el traspasar a los hijos creencias limitantes como la del castigo/infierno o influye del mismo modo la comúnmente extendida ocultación de los cuerpos desnudos, la ocultación de la sexualidad. El cuerpo y el sexo como tabú incómodo para la mayoría de nuestra sociedad.  Un tabú que suele resolverse en el esconder. Y ese esconder se convierte ipso facto en un misterio para el púber, misterio que fácilmente le causará también vergüenza e incluso temor. Hay otras formas de ocultación añadidas, una bastante común es propiciada por aquellos padres que no quieren/saben ver lo que ocurre o se mueve en sus hijos pese a las señales que estos les envían. Ese es el caso de Laure, una chica que no se identifica como tal y que verá reforzada su vergüenza cuando sus padres se den cuenta por fin de su sentir


Debo advertir que el análisis que sigue contiene spoilers



Laure o Michael

Laure se siente mucho más unida e identificada con su padre, la vemos compartiendo con él juegos y actividades como el conducir un coche bajo su supervisión. Laure viste a lo chico, siempre va con el cabello corto, le gusta el color azul, tiene mucha fuerza y es muy buena jugadora de fútbol. Contrasta su forma de ser con la de su hermana pequeña a quien tanto quiere y ayuda, Jeanne es muy femenina vistiendo, tiene una larga cabellera y le encanta maquillarse. Pese a su gran diferencia se quieren con complicidad, en este sentido es bella la escena en la que Laure le dibuja a Jeanne un reloj en su muñeca para que pueda saber cuándo volverá. Y respecto a la madre -quien está siempre en casa y en el presente retratado está embarazada a punto ya de cumplir- su relación no es tan cómplice y se evidencia que a la mujer le incomoda la marcada masculinidad de su hija mayor

Laure pronto conoce a Lisa una vecina de su misma edad quien cree que es un chico y ella satisfecha no lo desmiente presentándose como Michael. Así es también nombrada/o por los demás amigos de Lisa, todos ellos chicos. Un Michael que se hace valer como chico tanto en el fútbol como en las peleas y se siente satisfecho lanzando escupitajos en el suelo al igual que hacen ellos. Ella es todo un chico en su nuevo hábitat

En este sentido, la vemos recortando su braguita bañador para dejarlo como de niño y con pastilina construirse un pene para marcar paquete. Y como lo guarda tras su “uso” en la cajita de los dientes de leche, todo un símbolo de consideración/valor personal

Paralelamente Lisa se siente muy atraída por él/ella a quien ve diferente a los demás chicos y a Michael le sucede lo mismo con su amiga. Llegado al punto se besan; el beso en los labios como primera bella manifestación de contacto más allá de la amistad y como el atisbo del apetito/deseo sexual. Pero ese beso en luz se ensombrecerá cuando al poco la verdad de su condición aflora…



Asqueroso

Al conocer la verdad, los chicos reaccionan con extrañeza. Todos lo/la miran preguntándose si parece una niña, Michael/Laura tremendamente solo sintiéndose muy mal, finalmente deciden que es mejor verificarlo desnudándolo. Hasta que llega Lisa y se encara con ellos pero le cuestionan que ella ha besado a una chica cosa que entienden como asqueroso. ¿No es asqueroso? le instigan hasta que una Lisa cabizbaja acaba claudicando/colaborando en el asalto dejando a Michael/Laura solo/a en posición de autoprotección

Ese asqueroso impuesto por los niños es reflejo de lo que estos han “mamado” en su entorno, y ese entorno a esas edades principalmente es el entorno familiar, en su caso queda claro que el familiar tradicional. Por eso los niños han asumido como verdad una opinión sesgada/cerrada sobre la sexualidad que les priva de abrir su mente a las diferencias. Y Lisa al aceptar esa opinión dominante y dominadora -al dejarse vencer por la presión verbal de los niños- se niega a sí misma para evitar ser excluida del grupo y en esa acción abisma a su más que amiga Laure



Progenitores ante la verdad

Paralelamente se nos muestra como el padre se da cuenta de que algo le sucede a Laure, lo vemos en varias ocasiones preguntándole qué le pasa y cómo se siente. Y ante la falta de respuesta acaba creyendo que su hija extraña el cambio de lugar (él se siente responsable de tantas mudanzas históricas a causa de su trabajo) y le promete estabilidad abrazándose a su hija con su habitual ternura

Pero es la madre la primera en saber la verdad. La madre que siempre recela de la masculinidad de Laure, la madre que se alegra cuando ella tiene por fin una amiga y cuando aparece maquillada precisamente por voluntad de Lisa. La madre que siempre intenta feminizarla (vemos como le entrega las llaves del piso en una cinta rosa, cinta que ella cambia por un cordón blanco de sus bambas a lo chico). La madre que evita querer saber qué le sucede, qué siente, en definitiva qué le mueve a Laure a ser tan poco femenina

Y al saber la verdad la mujer recrimina a su hija en tono acusador preguntándole por qué lo hace. Y ante sus “no lo sé” le abofetea castigándola a su habitación. Más tarde el padre acude con un condescendiente “no culpes a mamá, ya sabes” a lo que su hija responde implorando mudarse de allí. Pero esa no será la “solución”…

Por la mañana la madre la obliga a ponerse uno de sus pocos vestidos, ella que siempre viste pantalones y camiseta se ve forzada a mostrarse como chica primero en casa de un chico con el que se peleó y después en casa de su amada Lisa. Se resiste pero la madre la convence con una disertación tramposa: “¿Cual es tú problema? La escuela va empezar, no tenemos otra opción, hay que decirlo. No hago esto para herirte ni para darte una lección. Estoy obligada ¿entiendes? No me molesta que juegues a ser chico, no vale la pena, pero esto no puede continuar. Si tienes una idea mejor dímelo porque yo no la tengo” y la acerca besándole la cabeza

La madre asegura que no le molesta que “juegue a ser chico” y de este modo se niega y le niega a su hija la posibilidad de que lo que ella siente sea más que sólo un juego. Y ante la realidad aflorada, con urgencia le plantea una “solución” sin valorar cómo se sentirá Laure, cómo llevará ella la reacción de sus amigos. Ni se plantea si obró mal castigándola ni si sería conveniente algún tipo de apoyo externo para su hija (y para ellos los padres). Le da a Laure una oportunidad falsa para que ejerza su propia solución. Pero ¿cómo va a solucionar una niña de ocho años un tema tan delicado y de tanta envergadura como este más allá de pedir huir de allí?

Una solución que expuso a su padre cuando se la castigó. Pero a todas luces el hombre no sabe estar, se muestra como un padre más bien cobarde que ha delegado en la madre la gestión/responsabilidad de todo. Él es un padre próximo cuando todo va bien pero desaparece en la dificultad (y es allí donde Laure más le necesitaría). Si es triste la postura cerrada de la madre, más triste –entiendo- es lo suyo

Desamparada se siente pues Laure/Michael quien va al bosque y se baña en su natural belleza, en la libertad que le inspiran los pájaros y el viento. Esa libertad que desea y explicita abandonando su vestido impuesto bajo el cual está su indumentaria de chico con la que se siente cómoda/identificada. Bellísima escena en luz

Sciamma plantea un final donde Laure parece sentirse bien, parece aceptar el criterio materno/social: que todo ha sido un juego “de niños”. Del mismo modo parece aceptar su castigo y los límites impuestos. La vemos como si nada hubiera ocurrido volviéndose a presentar a Lisa como Laure. Este desenlace que se produce al poco tiempo de su vergüenza parece relacionado con el nacimiento de ese esperado bebé que resulta ser un niño, da la impresión de que se nos quiera decir que la plaza de niño en la familia ahora sí ya está cubierta…

Pero parece evidente que Laure ha cargado su mochila de piedras familiares al integrar como “normal” la reacción y argumentación materna y el silencio paterno. Y al integrar como “juego asqueroso” el desear ser chica y besar como tal a otra. Paralelamente Lisa también al claudicar ante la opinión mayoritaria y el propio grupo de los niños “acosadores” quienes han integrado como válido imponer sus criterios sesgados heredados/consentidos

En esa ambivalencia y en esas apariencias Sciamma busca cuestionarnos..



Un mundo mejor

Ante esa realidad tradicional retratada -a mi entender- se hace necesario mostrar y mostrarse con naturalidad en todos los ámbitos. Así lo hacen las familias que van con sus hijos a playas o campings nudistas, esos niños no sienten que mostrarse al natural sea algo vergonzoso. Como tampoco es vergonzoso para el niño al que se le permite con toda normalidad el ver esculturas, pinturas y fotografías de cuerpos humanos desnudos, o de besos y abrazos piel a piel (el arte como bello reflejo de la natural belleza del cuerpo y del amor)

Y evidentemente las familias que tienen esa naturalidad respetuosa a la vez tienen claro que el mundo es afortunadamente diverso, de este modo favorecen que sus hijos tengan mentes abiertas. Niños así no se extrañan, por ejemplo, de que dos mujeres sean pareja

Si escondemos o privamos por absurda “protección” la naturalidad del arte corporal, queramos o no favorecemos la violencia sexual que tanto criticamos. Cuando un cuerpo desnudo escandaliza o es visto como una provocación, tenemos un problema. Y ese problema crea monstruos a nuestro alrededor. Con la ocultación favorecemos que la sexualidad habite en las oscuridades, oscuridades en las que escasea o no existe el amor, el amor que es siempre el necesario respeto a uno mismo y al otro como diferencia a entender

Hoy en día lamentablemente crece el consumo de pornografía que nada tiene que ver con el arte ni con el amor. En la pornografía se ensalza la violencia, la dominación/sumisión, la monotonía mecánica, la rapidez, el castigo/dolor y el mal gusto. Pero hay otra forma de mostrar la sexualidad, el erotismo. El erotismo sí que es todo un arte amatorio en donde priva el buen gusto y la belleza, la sensualidad, la sutileza, el ritmo lento, el juego cómplice y la creatividad. ¿Por qué hay más pornografía que erotismo? A mi entender es un reflejo más de una sociedad enferma que es necesario sanar, un sanar que sabemos empieza en uno mismo

Nos escandalizamos de que cada vez más niños consuman pornografía y exigimos mecanismos de protección. ¿Pero esos niños de haber crecido en familias donde el cuerpo y la sexualidad son tratados con naturalidad hubieran aceptado/necesitado consumir pornografía? y en consecuencia ¿hubieran normalizado su violencia?

Entiendo que no. Son tiempos ya de darse cuenta de las piedras heredadas que cada uno de nosotros llevamos a cuestas y nos enferman. Darse cuenta y librarse de su influencia dejándolas reposar a la vista sin vergüenza y con amor. Y son tiempos de educar en valores y de ensalzar la humanidad en todos los ámbitos, también por supuesto en lo sexual. De todos nosotros depende recrear un mundo mejor

Dedicado a Enrique director de CyL, diario cultural chileno en el que se publicó originalmente este ensayo ahora revisado

 



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