Salvador: Ante las espirales del odio

 



El odio te mantiene vivo pero te pudre por dentro; lo peor no es odiar al otro, sino olvidar quién eras antes de hacerlo

Charles Bukowski

 

La salvación no sólo arranca algo de un peligro; salvar significa propiamente franquearle a algo la entrada a su propia esencia

Martin Heidegger

 

Aitor Gabilondo nos ofrece una notable ficción audiovisual –muy oportuna en estos tiempos convulsos de crecientes espirales de odio- con título evocador que retrata las vicisitudes de un hombre de convicciones progresistas que descubre que su hija abraza el radicalismo antagónico, ella es una activista neonazi que odia al padre y de alguna manera proyecta su odio a todo aquello que este abraza. Salvador (2026) se ambienta en el mundo de los aficionados a la competición futbolística mostrando la violencia verbal y gestual de tantos hinchas radicales. Hinchas vociferantes que son caldo de cultivo para los grupos híper nacionalistas xenófobos que quieren canalizar las frustraciones de la gente hacia la violencia extrema en la que el verbo y el gesto agresivos derivan a la acción criminal

Salvador hace referencia al nombre del padre (interpretado por un excelente Luis Tosar) quien buscará salvar/liberar/redimir a su hija Milena (Candela Arestegui) y en esa voluntad se adentrará en el turbio universo del grupo neonazi. Un adentrarse realista que muestra la violencia de sus miembros hacia todos aquellos colectivos que odian y que retrata los recursos que emplean para evadir sus responsabilidades e incluso para aparentar su necesidad social. Todo como fiel retrato de los engaños de nuestra realidad presente plagada de fake news –especialmente en redes sociales- que facilitan discursos apoyados en imágenes manipuladas que buscan confundir a la gente no informada presentando como verdad/luz lo que es burda mentira

En este sentido el propio nombre del grupo White Souls parece tener ese propósito –tal y como entiendo sucede con el colectivo real Manos Limpias en el ámbito judicial- al evocar el luminoso blanco sin mancha o color de la paz cuando en realidad lo suyo es la guerra del supremacismo blanco español

 

Debo advertir que el análisis que sigue contiene spoilers



Él y ellas

La serie pone el foco en el perplejo Salvador, perplejo por haber descubierto en qué se ha convertido su hija y también perplejo al verse como se ve, al verse una sombra de sí mismo en su sobrevivir abismado en la culpa. Porque antes de dejarse llevar por su adicción era un médico respetado y ahora ha sido relegado a auxiliar sanitario y conduce una ambulancia

Su día a día se convertirá en vértigo cuando Milena sea asesinada supuestamente por un grupo radical rival. Salvador emprenderá una riesgosa investigación que avanzará gracias a su valor pero también gracias a las decisivas ayudas en luz u oscuridad de distintas mujeres con las que él se relaciona quienes como él –y a la inversa de los otros personajes principales retratados- mantienen en mayor o menor grado su humanidad ni que sea para estremecerse por la muerte de Milena

Ellas son: Marjane (Fariba Sheikhan), la amiga doctora que forma parte de su equipo de trabajo. La inspectora Marín (Patricia Vico), quien investiga al grupo neonazi. Carla (Leonor Watling) miembro de los White Souls que regenta el bar en el que los ultras se reúnen. Y Julia (Claudia Salas) la joven amiga de Milena quien también pertenece al grupo y sin embargo colabora con la inspectora como topo en su necesidad de recuperar a su hija que está internada en un centro de menores a causa de sus negligencias



Odios

Conforme avanza la trama vamos conociendo el sentir del perplejo Salvador quien al igual que los White Souls vivencia el odio en sí aunque no hacia fuera como ellos sino hacia dentro, hacia sí mismo. El sanitario se odia por su pasado adictivo que más allá de degradarlo profesionalmente lo alejó de lo que más amaba: su mujer y especialmente su única hija con la que mantenía una muy buena relación

Nada puede hacer ya para repararla y sin embargo sí cree poder hacer algo por su amiga, una Julia que sabremos tiene en común con Milena su profundo odio al padre. Al darse cuenta de ello Salvador busca ayudarla contactando con ese otro progenitor y comprueba que realmente es un hombre que para nada está por la labor de amar a Julia ni que sea por conocer a su nieta

Y pese a que ella inicialmente lo rechaza, Salvador persiste en su voluntad de ayuda y poco a poco hará que la humanidad de Julia resurja. Ayudará y mucho a ese resurgir que –gracias a la mediación del sanitario- Julia se aloje en casa de la familia de Marjane cuando los “suyos” descubran su traición

La que odiaba a los extranjeros acabará dándoles las gracias al ser acogida y tratada como igual en ese humilde hogar árabe porque a todas luces allí no hay odio, al contrario: ellos son puro amor que contagia. Un dar las gracias de corazón que Julia hará extensivo a Salvador, es él quien mueve todos los hilos –en especial negociando y sacando lo mejor de la ambivalente inspectora Marín- para franquearle una vida para ella y su hija (para salvarla realmente según la significación original de la palabra resaltada en la cita inicial)

Afortunadamente Julia se salva y también de alguna manera su “salvador” Salvador al lograr vencer su odio redimiéndose como “padre” con ella y como ser humano al descartar la venganza hacia el asesino de Milena que él mismo entregará a la justicia



Diálogo de antagonistas

Y es que finalmente Salvador sabrá a fe cierta quién es ese hombre, lo sabrá en una inquietante cena organizada por el empresario Dávila quien es el “alma” del grupo, un hombre de gran poder económico que lo maneja todo a la sombra (al que da vida Pedro Casablanc en brillante interpretación) y que al recibirlo simbólicamente le habla del sabio consejo de su padre: “cuando entres en un sitio, lo primero, localiza la salida” añadiendo que “por si tienes que salir corriendo, porque a veces la puerta de entrada y la salida no están en el mismo lugar”

En uno de los mejores momentos de la obra los vemos ya en la cena y se nos muestra como el señor oscuro busca tentarlo y llevarlo a su bando en un enfrentamiento de antagonistas. Dávila asegura que no existen ni los principios ni la verdad: “A la gente hay que explicarle lo que debe pensar, y después lo que debe hacer” justificando su alegato de poder manipulativo con la supuesta manipulación progresista al proclamar que el multiculturalismo es posible. Y es que según su entender esa es una convivencia imposible que está corroborada por el terrorismo yihadista y el supuesto abuso que hacen los extranjeros de los servicios públicos. Un entender que afirma –y sabemos que así es- ha calado en muchos jóvenes y gente de clases trabajadoras que votan a la ultraderecha

Salvador se opone a ese discurso tramposo desde su valor humano y acaba utilizando las falsas cartas de su oponente de juego dialéctico asegurándole que acepta un trato que no cumplirá. De este modo el auténtico perplejo engaña al falso seguro y consigue saber la muy ocultada verdad sobre la muerte de Milena. Porque el asesino no fue un árabe radical como convenientemente se ha difundido en los medios sino uno de los propios White Souls que la mató por odio a las mujeres otro colectivo de los muchos que están en el foco de los neonazis, un odio a las mujeres (especialmente a las no sumisas) impulsado por el rechazo a las políticas de igualdad de género



Pedagogía

Salvador funciona como thriller atrapante y como pedagogía humana en su retrato de personajes mostrando la ambivalencia que todos encarnamos e indagando en los motivos personales que nos llevan a actuar de un modo u otro ante los desafíos de la vida

Y especialmente es pedagogía social en su poner el foco en la manipulación y el ensalzamiento al odio de los grupos radicales que buscan desestabilizar la democracia y derogar los avances sociales logrados en las últimas décadas

En este sentido es evidente que existe una gran frustración social por los fallos y carencias de nuestro sistema democrático porque tanto la propia democracia como los mecanismos que esta emplea con el objetivo de lograr el bienestar social tienen grandes defectos. Entiendo que la solución está en profundizar en los fallos sistémicos y subsanarlos consensuadamente buscando el bien común más allá de los partidismos. No es tarea fácil gobernar para todos o para una mayoría plural, nunca lo ha sido y más hoy en día con tanta polarización pero sabemos bien que la solución no es volver a los autoritarismos monocromáticos. Necesitamos recuperar el diálogo político social entre las distintas y a menudo opuestas visiones del mundo, tender puentes y no volarlos. Sirva como ejemplo la reciente reforma legal contra la multireincidencia aprobada en el Congreso de los Diputados 

Algunos critican que en ese retrato de radicalidades extremas se denuncie la opción ultraderechista y no sus antagónicas pero es que la serie refleja la realidad presente del mundo, un mundo amenazado por el crecimiento de los autoritarismos neonazis que cada vez están más presentes en los gobiernos de las naciones democráticas

Como conclusión valgan las palabras de Luis Tosar en una entrevista concedida al medio El Periódico a propósito de la pedagogía de Salvador:

“Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, en la que el diálogo es un bien cada vez más escaso. Las redes sociales no han ayudado precisamente a comprender al otro, sino más bien a atrincherarse en posiciones previas y defenderlas hasta la muerte. Y una sociedad instalada en la política de trinchera sólo está condenada a la guerra, y eso es terrible. La gran propuesta de la serie es mirar desde la emoción muchos elementos que sean reconocibles para el espectador, no desde la analgesia de una noticia, sino a través de personajes que sienten, que respiran y que han vivido cosas que los han llevado hasta dónde están”


Dedicado al amigo Benigno, referente de compromiso social


https://www.elperiodico.com/es/tele/20260208/salvador-netflix-serie-luis-tosar-claudia-salas-126228795




 

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