La vida de Pi: La fuerza del confiar
El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y afuera no había nadie
Proverbio chino
La fe es una casa con muchos cuartos, la duda es útil en tanto mantiene
viva la fe. No conoces la fuerza de tu fe hasta que ha sido puesta a prueba
Citado en la obra
A partir de la notable novela de Yann Martel, el realizador Ang Lee consigue una obra audiovisual de singular belleza –en gran parte gracias a su espléndida fotografía y sus muy logrados efectos especiales- en torno a Pi un joven hindú (Suraj Sharma) de extrema sensibilidad que ha de enfrentarse a un naufragio. La historia la relata el propio Pi ya adulto (Irrfan Khan) y es una alegoría sobre la capacidad de superación humana, en especial sobre la importancia de la fuerza del confiar para lograr vencer las adversidades. Y también nos plantea una reflexión acerca de lo que entendemos como realidad
Para aquellos lectores que no hayan visto La vida de Pi (2012) y quieran hacerlo: quizás sea mejor leer este
ensayo tras su visionado dado que en él se explican detalles esenciales de su
argumento (incluido el final). Estáis/están advertidos
Fe o confianza
Confianza y fe son dos
palabras de significado semejante. La fe habitualmente se asocia a las
religiones y el sentir en Dios (para quienes lo experimentan) o el -más común-
creer en Dios; la fe que precisamente por ese vínculo produce repulsa en mucha
gente, repulsa que se entiende por tanta incoherencia de los ismos de cultos
religiosos y por la forma injusta en que se nos presenta la “realidad” de este
nuestro mundo. Así, hablar de confianza suele ser mejor aceptado para una
mayoría, unos asociarán confianza a fe en Dios (o Diosa, o Dioses), otros a la
vida misma… en todo caso lo harán en un sentir-resonar de significado
trascendente que está más allá de lo estrictamente racional y “real” de este mundo,
un sentir-resonar que nos vincula a todos y a todo pese a las a menudo
lacerantes apariencias
Pi, un buscador
Ese vínculo del sentir-resonar es el que le transmite/potencia a Pi su amorosa madre. Ya siendo chico se nos presenta con inquietudes existenciales buscando significado a la vida, Pi se plantea su lugar en el mundo, se hace las eternas preguntas que han motivado a tantas y tantos pensadores a lo largo de los tiempos... Su madre le ayuda a desarrollar ese sentir nato y “le presenta a Dios” tal y como el mismo Pi expresa al relatar su vida a un escritor interesado en su historia. Así conoce el hinduismo la religión propia de su cultura y en su afán de saber también se interesa por el cristianismo católico y el islamismo. Se nos muestra como empatiza con la figura de Jesús, con su sufrimiento desinteresado por todos; Pi no puede entender que Dios enviara a sufrir a su hijo, que permitiera sacrificar a un inocente para expiar los “pecados” de los demás “culpables” preguntándose en abierta crítica al Dios cristiano “¿qué clase de amor es ese?”
Pero a Pi también le
influencia su padre, un hombre que sólo cree en la ciencia y en la razón porque
la ciencia médica occidental fue la que le salvó cuando estuvo enfermo. Su
mujer le da la razón aunque matiza a su hijo “la ciencia puede enseñarnos sobre
lo que está fuera pero no sobre lo que está aquí dentro” mientras se toca su
corazón con la palma de la mano; el co-razón y la razón de la dualidad del
vivir que Pi va reconociendo en sí mismo. Y el pragmatismo paterno ayudará a
formar al joven, la lección que más calará en su sentir ocurre cuando Pi dominando
su miedo pretende darle de comer a Parker el tigre del zoológico que regenta el
padre; al verlo el hombre lo aparta consciente del peligro, pero el sensible Pi
afirma confiado que ha visto su alma en sus ojos. Ante su confianza, el padre
le demuestra la fiereza del tigre ofreciéndole un animal vivo que devora comentándole
que lo que ve en él no es su alma “estás viendo tus propias emociones
redirigidas hacia ti”. Para Pi la experiencia resulta impactante, hasta el
punto que le hace perder gran parte de su interés por la vida; no obstante todo
cambia cuando se enamora y especialmente cuando siente la muerte muy cerca en
el naufragio que pondrá a prueba su fe…
A prueba
Pi se ve obligado a abandonar su India natal junto a su familia y los animales del zoológico, entre ellos el tigre Parker. El barco que les transporta a Canadá naufraga en plena noche durante una fuerte tormenta, Pi logra sobrevivir subiéndose a un bote salvavidas, nada puede hacer –pese a sus intentos- para salvar a su familia. Son bellas las imágenes que nos lo muestran luchando por sobrevivir en medio de las aguas embravecidas y observando las luces de la embarcación que se hunde en las profundidades marinas gritando con desgarro a sus padres un dolido “lo siento”
Pero Pi no está solo en la barca, le acompañan animales del zoológico: una cebra, una hiena, un orangután y Parker; al poco quedarán únicamente humano y tigre. Dos viejos conocidos compartiendo un mismo objetivo: sobrevivir. Con valor y astucia Pi lo intenta todo para controlar la difícil convivencia y lo logra finalmente al ayudar a Parker a subir a la barca tras su lanzamiento desesperado buscando cazar peces
Y es que Pi necesita al felino para no sentirse completamente solo (como Chuck Noland el protagonista del filme Naufrago necesitaba a su balón) y Parker se da cuenta a su manera de que también él necesita al humano. Poco a poco Pi va dominando la situación y paralelamente va domando al animal. Nuestro protagonista escribe un diario y en él relata que Parker le ayuda “sin Parker yo ya habría muerto, el temor que le tengo me mantiene alerta, atender sus necesidades le da un propósito a mi vida”
Pasan las jornadas y la situación es cada vez más dura, escasean las provisiones y el ánimo empieza a flaquear. Pi tiene muy presentes las recomendaciones del manual de supervivencia del bote, especialmente el consejo “sobre todo no pierda las esperanzas”. Así sigue avivando su fe en Dios (su esperanza de que todo va a acabar bien) agradeciendo siempre pese a tanto “en contra”. Agradeciendo la belleza de cada nuevo amanecer que la naturaleza marina le regala – agradecimiento al que como espectador me sumo, son bellísimas esas imágenes- o agradeciendo el lograr pescar
Pero a pesar de esa confianza la muerte parece que va a atraparles. Los vemos con pocas fuerzas en el bote en una noche de luna llena, Lee nos ofrece una bella escena que es una cascada de imágenes en el agua marina de la vida, imágenes de la vida vivenciada por Pi (la madre, el buque hundido…) y el cómo se miran los dos náufragos bajo el cielo estrellado “Sólo me queda aferrarme a las palabras. Todo es confuso, fragmentado. Ya no puedo distinguir los sueños de la realidad” escribe con un lápiz simbólicamente acabado. Y desesperado se enfurece con Dios cuando una nueva tormenta los zarandea “he perdido a mi familia, lo he perdido todo, ¡Me rindo! ¿Qué más quieres?” (desesperación similar a la del propio Jesús en la cruz o la de la madre de El árbol de la vida tras la muerte de uno de sus hijos)
Ya en las últimas lo vemos acariciar a Parker diciéndole que se están muriendo con un sentido “lo siento”. Un nuevo “lo siento” de ese joven sensible con gran empatía. Se lo dijo a sus padres y hermano en el naufragio, también a los peces que mató para alimentarse y ahora a su compañero felino a quien acurruca en su regazo evocando a su familia “Estoy feliz de que los veré pronto. Dios gracias por darme la vida, ahora estoy listo” y sus lágrimas se funden con la lluvia fina, bellísimo ese fundir acuoso
Pero no es ese el final, los vemos varados en una isla de la que acabarán huyendo porque sus aguas de vida se tornan de muerte cuando no hay luz solar. Una isla llena de simbolismos que detallaré al final. Y afortunadamente -“in extremis” como es común en toda aventura que se precie-llegarán vivos al continente americano, se nos muestra como Parker se pierde en la jungla al tiempo que Pi es auxiliado por los lugareños
Esta aventura de
supervivencia supuso toda una lección de vida para Pi. Puso a prueba su fe (el
legado materno) y su capacidad práctica para resolver (el legado paterno),
prueba que superó con creces convirtiéndolo en una persona experimentada que se
conoce y se sabe por lo vivenciado que es a mi entender la mejor forma de
aproximarse a conocer de verdad la propia naturaleza y en general la de naturaleza
del mundo
Desprendimiento
Una de las lecciones que Pi confiesa haber aprendido es el del valor del desprendimiento. Lección que le enseñó Parker quien se fue a su medio natural sin tan solo mirarle, sin apego alguno lo dejó desapareciendo para siempre de su vida “Mi padre tenía razón, jamás me vio como un amigo. Pero tengo que creer que en sus ojos había más que mi propio reflejo devolviéndome la mirada. Lo sentí aunque no pueda probarlo” Probar el sentir-intuir o la tendencia del hombre actual a priorizar la vía racional científica sin darse cuenta que esta no lo abarca todo y es que como el mismo Einstein confesaba a su hija al hablarle del amor esta es la fuerza suprema que –a mi entender afortunadaMente- escapa a la razón científica
Pi nos habla del
desprendimiento como aprendizaje, de que dejó muchas cosas en ese naufragio “Al
final toda la vida se resume a un acto de desprendimiento pero lo que siempre
duele más es no tomarse un momento para despedirse” y confiesa que encuentra a
faltar el que Parker le hubiera agradecido salvarle la vida diciéndole “te
quiero mucho, siempre estarás conmigo pero no puedo estar contigo” O la
necesidad humana de sentirse amado-reconocido por los demás versus la
animalidad salvaje que parece no necesitar de tal dependencia, que parece saber
que el amor está en uno mismo…
Preguntas…
La historia de Pi es una verdad no demostrable, nadie más sobrevivió a ese naufragio, nadie puede corroborarla. Consciente de ello plantea dudas a su interlocutor escritor –y a nosotros los espectadores- hablándole de otra versión de su odisea más convencional en la cual sus acompañantes eran todos humanos. Según él la elaboró porque en su momento quienes investigaban el naufragio no le creyeron, pero no parece que sea esa la explicación sino más bien que lo plantea como un juego/reto al escritor (y al espectador) ¿Creemos su historia o no? E implícito en la pregunta ¿Creemos en algo más allá de lo tangible dígasele Dios o lo que sea? El escritor afirma creerle y al leer el informe de los investigadores que en su día indagaron sobre el naufragio sonríe, ellos también creyeron la historia de Pi y Parker
A menudo la realidad se nos presenta extraña e incluso podemos llegar a percibir sensaciones o imágenes como reales que al parecer otros no sienten. Y sabemos que la historia de la humanidad está llena de fenómenos inexplicables que desafían los postulados de la razón, de la ciencia oficial. Fenómenos extraños que son caldo de muchas mentiras/manipulaciones pero que también son en ocasiones realidades, testimonios de gentes nada sospechosas e incluso pruebas como tantas fotográficas autentificadas que atestiguan que hay algo más…
Así, ¿puede ser verdad la convivencia de un joven y un tigre en un bote durante casi un año a la deriva? ¿Existe la isla en la que ellos descansaron antes de arribar al continente cuya agua es alternativamente de vida y de muerte? Más allá de las respuestas racionales que probablemente se decanten por los noes el punto está en las claves simbólicas. El escritor entiende que las dos historias (la animal y la humana) están conectadas, que en realidad Pi es el tigre y sintomáticamente nuestro protagonista al ser preguntado como respuesta sonríe enigmático…
Sea como sea la enigmática isla sorprende por su simbolismo. El perfil de ese pedazo de tierra es una silueta humana tumbada sobre la mar que mira al cielo, un gigante que como Gulliver o Purusha se encuentra apresado en un Mundo –este nuestro al que llamamos realidad- en el que nosotros somos enanos. Todo un símbolo del poder del Dios o cómo queramos denominar a lo incognoscible. Y todo un símbolo también de la dualidad cíclica de este mundo en el que transitamos en donde el día se asocia a la vida y noche –la ausencia de luz vital- a la muerte. La muerte en una isla que todo lo corroe excepto -como se nos muestra- los dientes humanos; el diente como símbolo –entiendo- de la agresividad humana que nos devora y consume (que nos daña y que tanto daña a nuestro alrededor). Mucho símbolo en esa isla y en toda la película
La historia de Pi es ¿una ficción simbólica? ¿una historia extraña pero real? Y más allá de estas preguntas otras como ¿qué es real, sólo lo “demostrable” o “científico”?... Preguntas quizás sin respuesta clara o ¿quizás sí?
Este ensayo es la revisión del publicado en el diario cultural CyL














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