Arrival (La llegada): La luz del lenguaje más allá de los espacio-tiempo
Solía pensar que este era el comienzo de tu historia. La memoria es algo extraño. No funciona como yo creía que funcionaba. Estamos tan atados por el tiempo, por su orden…
Louise a Hannah
El género de la ciencia ficción a menudo nos ofrece obras que más allá del entretener nos invitan a reflexionar sobre aspectos trascendentales de nuestra condición humana. Este es el caso de Arrival (2016) excelente película dirigida por Denis Villeneuve que está basada en la laureada novela corta La historia de tu vida de Ted Chiang
Con un soberbio uso de la luz y el sonido el realizador canadiense nos muestra una historia misteriosa en clave femenina. Diversas naves espaciales alienígenas han aterrizado en distintos puntos de la Tierra. Y ante esa inquietante situación cada uno de los países implicados busca entablar contacto con esos desconocidos para averiguar qué es lo que pretenden
De entre esos equipos nacionales, el protagonismo del estadounidense –cómo no- con el foco en los trabajos de la reputada lingüista Louise Banks (Amy Adams en una gran interpretación llena de matices que confiere profundidad a la obra) quien logrará grandes avances en la ardua tarea de entender un lenguaje radicalmente distinto a los de nuestro mundo
Debo advertir que el análisis que sigue contiene inevitablemente spoilers
Villeneuve introduce la acción presentándonos el acogedor hogar de Louise, una vivienda aislada junto a un lago idílico. Y en él, el protagonismo de un gran ventanal –no será este el único gran ventanal resaltado- en su salón que interioriza la calma y la belleza de esas aguas acogedoras
Un gran ventanal que tiene forma rectangular horizontal, la horizontal que es una de las formas que más evoca al elemento agua quizás por la asociación al horizonte plano tan propio de los paisajes marinos
Sea como sea el agua a la vista en ese hogar, el agua con sus simbolismos: las omnipresentes aguas en nuestro planeta azul, las evocadoras aguas de los tiempos (los flujos temporales y así mismo los horizontes temporales) que emanan misterios profundos y extrañas sensaciones...
Y precisamente la película explora las extrañas y misteriosas sensaciones temporales que experimenta en propia piel su sensible protagonista quien al entrar en contacto con los alienígenas progresivamente vivenciará el espacio tiempo de forma radicalmente distinta a la común sucesión lineal pasado-presente-futuro
Un contacto que se establece en la nave extraterrestre precisamente a través de otro gran ventanal horizontal, otro gran ventanal de aguas, en este caso un ventanal que muestra aguas de otros mundos. Y es que en ese ventanal se observa una luz acuosa blanca por la que se mueven los alienígenas cuyo aspecto se asemeja al de unos grandes pulpos. Seres que con sus brazos ventosa llegarán a dibujar símbolos circulares en un bello e hipnótico contraste de tinta acuosa negra. Símbolos circulares que Louise reconocerá como su escritura
Escriben, es decir se comunican, gracias a Louise. En parte gracias a su valor ante el inevitable miedo a esas majestuosas presencias que intimidan por su aspecto y por el sonido que emiten. Y gracias también a su natural actitud abierta, porque ella es lingüista vocacional y logra hacer prevalecer su interés por conocer otros mundos a las reticencias y suspicacias de la mayoría de sus compañeros de equipo
Louise sabe del poder del lenguaje, en este sentido afirma que “El lenguaje es el fundamento de la civilización, es el pegamento que une a la gente” e incluso entiende –como se entendía en la edad media- al lenguaje como bella expresión del arte
En ese entender y por su obrar empático dialoga con los alienígenas al desnudo -qué bellas las escenas en las que obra sin miedo ya sea desprendiéndose de su traje de aislamiento o colocando su mano frente a la de un alienígena colaborando en su fascinante escribir- Y en ese entender y obrar valerosamente empático es aún más decisiva ante la desunión creciente de los recelosos equipos multinacionales
Conforme avanza la trama Louise entiende y nosotros entendemos su papel protagonista. Ella aprende a descifrar esos círculos del lenguaje alienígena y se da –nos damos- cuenta que en ellos se simboliza un modo de habitar el espacio tiempo también circular
Así, lo que en un principio creíamos que eran recuerdos de su pasado -en el que se nos muestra a Louise junto a su hija Hannah en distintos momentos de sus vidas- comprenderemos que en realidad son recuerdos de un futuro posible que depende de ella misma, de su capacidad de entender lo que ocurre y obrar en consecuencia
Por esa capacidad tomará una decisión final que hará desvanecer la amenazante espiral de intolerancia humana que crecía día a día entre las delegaciones nacionales implicadas. La vemos hablando con el general al mando del equipo chino –los rojos, cómo no, son los señalados- quien cambia radicalmente de actitud y pasa de la beligerancia temeraria a apostar por la unificación internacional
Así, esa inquietante aparición simultánea extraterrestre resulta ser beneficiosa -gracias a Louise- para la humanidad y –sabremos- también para los alienígenas porque según manifiestan nos necesitarán en un futuro…
Y en esa mejor Tierra puede nacer y nace Hannah, la hija “recordada”. Hannah un nombre antiquísimo con distintos significados etimológicos: bendición, unidad… y un nombre que es un palíndromo que como tal está cargado de simbolismos: por un lado es un guiño a las distintas lecturas de todo lo creado y a la vez es un símbolo de la única lectura de todo bajo las diversas manifestaciones. Por todo ello, entiendo que Hannah es un nombre muy apropiado para la hija de Louise, una mujer excepcional cuya acción tiene como fruto la unidad en la diversidad
La niña nace por voluntad expresa de Louise quien acepta que ocurra el futuro personal que visualizó en el proceso de entender y entenderse. Nace del amor que la une a Ian el científico que conoce a fondo en su trabajo con los alienígenas y que es quien más le ayuda en su éxito final. Y nace a pesar de que Louise sabe –lo ha “recordado” gracias a los extraterrestres- que su hija morirá joven y que su hombre al conocer la verdad no aceptará su decisión. Una decisión que Ian calificará como error y que provocará la ruptura de la pareja…
Probablemente el aspecto trascendental que más invita a la reflexión de los muchos planteados en la película sea la existencia o no de un destino pre-determinado y en consecuencia el preguntarse por el grado de libertad del ser humano en nuestro transitar por este extraño mundo que compartimos
Por un lado se nos muestra un futuro que parece escrito e inevitable y paralelamente cómo es Louise quien favorece ese futuro tomando libremente decisiones en función de su modo de ser y entender
Así que cada uno puede interpretar qué significa este contrasentido, a mi entender tras el aparente contrasentido se pretende enfatizar algo con lo que resueno: el papel co-creador de cada persona en su propia vida y por extensión en la vida de todos
Y es que más allá de la grandeza humana que encarna Louise, entiendo que cada uno de nosotros podemos en mayor o menor medida transformar nuestra realidad, y en este sentido es imprescindible llegar a desarrollar en uno mismo una actitud como la que exhibe Louise en la película
Y en ese entender y obrar que prioriza el sentir de corazón pueden darse “milagros” como el que ella protagoniza al ser capaz de hablar con el general chino y en el breve contacto hacerle cambiar de opinión. Digo “milagro” porque ella se deja llevar por su intuición y sin ser consciente pronuncia las mismas palabras que pronunció la mujer del militar en su lecho de muerte
Simbólica esa coincidencia femenina que favorece la unificación final humana, unificación que puede entenderse como regeneración del alma humana antes moribunda. Regeneración que se produce gracias a la voz de un alma femenina moribunda que “revive” misteriosamente en la empática y valerosa Louise
Así, de la antiquísima torre de Babel del no entendimiento humano en el que parecemos encallados surge o resurge el anhelado Lenguaje Universal, y es que con este nombre se conocerá el idioma de caracteres circulares que ha permitido la unificación humana. Así se conocerá porque así lo denomina Louise en su exitoso libro que dedicará a la mujer de su vida: Hannah
Y es que pese a doler su prematura muerte, Louise quiere dar a luz a su hija. Por mucho que diga el padre, entiendo que no elige “mal”. Ella elige en libertad asumiendo la dualidad de la vivencia humana y en esa asunción consciente confiesa que: “a pesar de conocer el viaje y a dónde conduce, lo abrazo y doy la bienvenida a cada momento del mismo”. Bello, bellísimo
Este ensayo es la revisión del publicado en el diario digital CyL













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