Más que nunca: Afrontando la enfermedad terminal

 




Es raro, estoy enferma pero me siento bien al mismo tiempo

Hélène

 

Emily Atef nos ofrece una maravillosa película entorno al desconcertante sentir de una joven mujer que súbitamente ha de lidiar con una enfermedad pulmonar que amenaza seriamente su vida. Más que nunca (2022) nos retrata con extrema sensibilidad los vaivenes emocionales de Hélène (Vicky Krieps en una excelente interpretación) y el difícil acompañar de su entregado compañero Mathieu (que encarna un convincente Gaspard Ulliel)

Especialmente difícil para él cuando Hélène decide abandonarlo -a él, a su madre, a sus amigos, a su vida en la ciudad de Burdeos- para retirarse a una cabaña en plenos fiordos noruegos en compañía del “viejo” Bent, un hombre solitario con el que contactó por las redes y con quien comparte sentimientos dolorosos provocados por sus graves enfermedades

 

Antes de proseguir con este análisis debo advertir que contiene inevitablemente spoilers (incluido el final)



Sentirse enferma

Pocas personas -y menos sin la ayuda profesional adecuada o sin la experiencia previa que da la edad- pueden afrontar las mareas emocionales que surgen en el abrupto descubrirse muy enferma. Por eso Hélène no sabe cómo asumir todo ese cambio y observa con incomodidad las reacciones de su entorno más cercano

Especialmente le desconcierta el optimismo del bueno de Mathieu quien confía en que todo se solucionará -pese a los muy elevados riesgos- gracias a la única opción posible para su mal: un difícil trasplante de pulmones

Esa actitud bienintencionada del hombre con quien comparte vida y amor es vivenciada negativamente por Hélène quien busca alejarse de él y de todo su mundo conocido para sentir plenamente lo que habita/palpita en ella y qué tanto le ha costado comunicar históricamente y le cuesta comunicar -ahora más que nunca- estando enferma

Hélène necesita sentir su naturaleza interior, necesita sentirse en profundidad y sentir su enfermedad; una enfermedad que se manifiesta simbólicamente en asfixia. Para lograrlo cree que es necesario un cambio de aires radical que encuentra en la contundente naturaleza de los fiordos noruegos que Atef nos retrata en suma belleza

Allí comparte silencios y algunas conversaciones con otro “moribundo”, término este que los define a los dos según su compañero Bent quien está gravemente enfermo de cáncer. Un hombre que decidió aislarse del mundo porque entiende que los “vivos” no comprenden a los “moribundos”



Amar y libertad

No obstante Hèléne mantiene contacto telefónico con el “vivo” Mathieu quien decide viajar a ese paraíso natural al comprobar que ella no quiere volver y al saber que ha sufrido una fuerte crisis de asfixia paseando sola por el bosque

La joven le explica que tras ese episodio de casi muerte entendió algo importante que es difícil de explicar: "Es como un susto y al mismo tiempo es reconfortante, es tranquilizador. Es raro, estoy enferma pero me siento bien al mismo tiempo"

Todo ese vivenciar extremo le lleva a afirmar que no quiere el trasplante, que no quiere morir en un hospital si la cirugía no funciona. Mathieu la escucha como quizás nunca antes había hecho. Él quiere quedarse con ella allí y ella quiere que se vaya porque entiende que ya no tiene futuro, y especialmente porque sabe que a él le duele verla enferma y a ella le asusta ver ese dolor en sus ojos cada vez que la mira

Hélène afirma odiarse por su enfermedad que les priva a ambos de "todo lo que nunca volveremos a ser" Y le pregunta si él la entiende, Mathieu expresa su sentir discrepante pero por amor le da esa libertad -de elección- que ella le pide

Y antes de regresar a Burdeos, hacen el amor. Quizás sea la más bella y justificada escena de amor que haya visto nunca en una obra audiovisual

Un hacer el amor que es mimo y cuidado mutuo, un hacer el amor que es agradecimiento, un hacer el amor que es pasión de pieles resonantes, un hacer el amor que es respiración rítmica a pesar de la omnipresente enfermedad pulmonar de ella que les lleva a ambos a tomarse sus descansos. Espléndida y humana escena que es plasmación del arte de amar en pareja

Por todo lo expuesto mi más sentida recomendación a visionar esta película que nos habla de la enfermedad con elevado riesgo de muerte y ante ella, de la libertad del “moribundo” para elegir su destino más allá del criterio médico. Un mostrar duro y comprometido que tiene como telón de fondo el amor verdadero que siempre es belleza mayúscula

Entiendo que Atef nos invita a que reflexionemos entorno a la decisión de Hélène, decisión que busca la comprensión y la aceptación del compañero amado, que busca la superación del interés egoico/posesivo, un respetar empático que es expresión del verdadero amor. ¿Qué haríamos nosotros en el lugar de Mathieu ante la petición de Hélène: “estoy eligiendo cómo me quiero ir, no quiero que los médicos elijan por mí”?

Este ensayo es la revisión del publicado por el diario chileno CyL




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