Rental Family: Sobre la soledad y el valor de sentirse útil

 



A veces sólo necesitamos que alguien nos mire a los ojos y nos recuerde que existimos

Citado en la película

 

Me gusta estar solo, no sentirme solo

Fiódor Dostoyevski

 

La realizadora Hikari nos ofrece una lúcida comedia dramática en la que retrata uno de los problemas humanos más preocupantes de nuestro tiempo: la soledad no deseada. Rental Family (2025) se ambienta en Tokio donde -como en tantas ciudades del planeta- las personas viven rodeadas de gente a la que no conocen o apenas conocen. En esa mega metrópolis oriental vive Phillip (Brendan Frasser en una excelente interpretación) un actor estadounidense que sobrevive gracias a trabajos esporádicos, un buen hombre que está solo y que parece no acabar de integrarse en esa cultura tan diferente a la suya

Su vida dará un vuelco cuando le propongan trabajar para Rental Family, una peculiar empresa que ofrece acompañamiento familiar ficticio a sus clientes mediante actores profesionales, un servicio “terapéutico” socialmente y moralmente cuestionable porque no todos los que interaccionan con esos actores conocen la verdad

Debo advertir que el análisis que sigue contiene spoilers



Soledad, soledades

Hikari nos sumerge exquisitamente desde el minuto cero en la soledad de Phillip a quien vemos observando desde su ventana a sus vecinos con amable expresión anhelante. E incluso llegando a brindar con ellos sabiéndose protectoramente no visto

Como ocurriera con el famoso fotógrafo de la hitchcockiana La ventana indiscreta él los observa a todos en sus actividades vitales, pero en su caso no por la limitación física del personaje que interpretara James Stewart sino en la profunda carencia anímica del hombre de la era digital

Comprobaremos que en mayor o menor medida es así también en los otros personajes principales de esta historia de vidas con vacíos emocionales

Y más allá de ellos, la soledad “digital” se respira en el ambiente ciudadano con imágenes tan explícitas como –por ejemplo- la que nos muestra a personas en escaleras automáticas simbólicamente individuales absortas en sus pantallas móviles

En definitiva: la soledad de Phillip en un mar de soledades como uno de los problemas sociales que de alguna manera la innovadora empresa Rental Family pretende paliar



Mentira útil

Como actor de películas y spots publicitarios Phillip quizás pudo haberse sentido útil al lograr transmitir a sus espectadores anónimos alegría o tristeza resonante e incluso evocarles cierta épica humana gracias a sus personajes. Pero en todo caso la interacción con la gente se producía en la protectora distancia emocional que proporcionan las pantallas o escenarios y en el saber cierto de que el actor finge (aunque algunos espectadores llegan a confundir al actor con el personaje que ocasionalmente interpreta)

Sin embargo –como se nos retrata- cuando el actor trabaja como acompañante familiar ya no existe distancia ni protección que valgan, el actor se expone emocionalmente e incluso puede entrar en contradicciones personales a nivel moral

Así le ocurre a Phillip en su primera interpretación al convertirse en el novio de una joven que organiza una boda falsa para huir a América con su amada y de este modo evitar el conflicto con sus padres quienes nunca aceptarían su lesbianismo. Una mentira para un buen fin que no obstante a Phillip le plantea un serio conflicto personal en una mezcla de terror y emoción placentera. Así se lo confiesa a una trabajadora sexual quien afirma que sus trabajos son semejantes porque ella ayuda a la gente en lo físico y él en lo emocional…

Y aunque Phillip estuvo a punto de abandonar en ese primer actuar de acompañante familiar comprobaremos que poco a poco se desprenderá de ese “terror” al darse cuenta de que las mentiras que encarna en general son útiles a los demás. Y es que él es un buen hombre que valora el poder ayudar a la gente, y se siente bien consigo mismo al saberse útil. Como actor familiar la utilidad de su trabajo es de comprometida experiencia directa, la de la mirada convergente cara a cara

En este sentido es bella la escena en la que lo vemos junto a otra actriz de la empresa conversando sobre su peculiar oficio, ella le confiesa que trabaja satisfecha “por cómo te miran estas personas, como si te estuvieran estado esperando toda la vida… a veces sólo necesitamos que alguien nos mire a los ojos y nos recuerde que existimos”. Sabias palabras que él comparte, y es que ambos –más allá del actuar profesional- se meten en la piel de sus personajes hasta el punto de difuminar el velo entre lo que es mentira y es verdad



Un anciano y una niña

Así sucede especialmente en dos de las actuaciones de Phillip: una como periodista que entrevista a un anciano que décadas atrás fue un consagrado actor, su hija lo contrata para levantarle el ánimo; la otra como padre de una niña que creció junto a su madre porque el esposo las abandonó a ambas al nacer la pequeña, la mujer lo requiere para lograr plaza en una escuela elitista que sólo admiten hijos de familias “estructuradas”

Emociona verlo entablando amistad real con ese anciano del oficio quien encuentra en el falso periodista a alguien que se interesa por él, alguien con quien compartir sus recuerdos y su sentir. Y aún más conmueve su meterse en la piel de ser padre (él que nunca lo ha vivenciado y tiene un conflicto con su propio padre ya fallecido) ante una niña que inicialmente transita en la ambivalencia del rechazo y el deseo

Poco a poco la pequeña lo va aceptando y se encariña con él e incluso empatiza con su soledad buscando ayudarlo. En una significativa escena los vemos juntos en una exposición virtual que gusta y no gusta a la “hija” porque todo es falso, Phillip le responde desde su sentir que “a veces está bien fingir”… Y es que el actor se siente muy unido a ella, unido hasta el punto de asegurar a su anciano cliente que él también es padre de una hija

Phillip no quiere fallarle pese a que sabe que le fallará porque tras las pruebas de selección de la escuela su trabajo concluirá y en consecuencia la niña volverá a estar huérfana de padre. En ese priorizar su deseo de no fallarla decide descartar una gran oferta de trabajo como actor convencional arriesgando la continuidad de su carrera cinematográfica

Pero la realidad podrá al deseo ficción y la verdad del engaño saldrá a la luz cuando la hija vea a su “padre” como actor en la televisión. La madre –muy a su pesar- acabará confesándole la verdad y la niña –en su gran corazón empático- llegará a perdonarla y perdonarlo

Es bellamente emotiva la escena en la que junto a un jardín de cerezos en flor la niña le pregunta a Phillip porqué mienten tanto los adultos a lo que él asegura que porque es más fácil que decir la verdad añadiendo que “a veces mienten para proteger a sus seres queridos”

La niña –en la luminosa inocencia que está más allá de las rigideces adultas- le confiesa que le hubiera gustado que fuera su padre real lo que da pie a que el actor exprese la verdad de su sentir y le asegure que a él también. Ese entendimiento real de corazón se escenifica brillantemente en la nueva presentación -propiciada por la pequeña- entre ellos dos sin mentira, en el darse la mano de los más que amigos que fueron son y serán



Inocencia y trascendencia

Así la niña gana a un amigo y referente adulto masculino; y Phillip de alguna manera recupera su inocencia de niño y abre su soledad gracias a una relación real perdurable. La mentira resultó útil porque –entiendo- se produjo entre dos seres luminosos que buscaban lo que les faltaba

Y el solitario Phillip sin familia viva gana trascendencia vital gracias al anciano actor con quien comparte vivencias íntimas y al que ve como espejo de su padre, del anciano padre que él no supo/pudo acompañar en su lecho de muerte. Ese anciano de la profesión que cree en el arte de la improvisación, del dejarse ir/soltar creativo le transmite –o le despierta- la fe en la trascendencia, la convicción de la conexión de todo y todos más allá de todas las a menudo confusas apariencias del mundo

En este sentido es bella la escena final en la que Phillip se acerca a un templo –¡qué maravilla esos portales abiertos integrados en la naturaleza propios de la tradición oriental!- y descorre el simbólico velo –del actuar consciente de ambos actores y del actuar a menudo inconsciente de todos nosotros en esta extraña “realidad”- para sonreír al verse a sí mismo reflejado en un espejo circular o el simbólico círculo de la vida que nos conecta y lo conecta todo en todos



Anexo: Soluciones ante la soledad no deseada

Más allá de la riqueza simbólica y humana esbozada, Rental Family nos plantea una opción “terapéutica” a los problemas de la sociedad actual que como se comentó al inicio resulta muy cuestionable tanto moralmente como socialmente

Concretamente y en lo que se refiere a la soledad no deseada sabemos que es un problema que afecta a muchas personas –lamentablemente cada vez a más personas- de todas las edades y las soluciones son complejas. Es evidente que se requieren servicios profesionales especializados –psicólogos, asistentes sociales…- y programas específicos al alcance de todos los ciudadanos

Nada que ver con la empresa de servicios –a menudo costosos servicios- retratada en esta ficción

Pero esa realidad no quita –a mi entender- el valor de esta excelente película que visualiza el problema y apunta a la necesidad de afrontarlo desde la humana pulsión del corazón que -eso sí- anida en su empático protagonista 





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