Bastarden: De la nobleza humana y el cultivo de lo yermo
El hombre
debe cultivar la naturaleza de igual manera que debe cultivarse a sí mismo. Una
cultivación del hombre que no sea al mismo tiempo cultura de la naturaleza no
es cultura del hombre
Raimon
Panikkar
El danés Nikolaj Arcel nos ofrece una obra maestra cinematográfica que retrata los hechos históricos que acontecieron en su país a mediados del siglo XVIII cuando un capitán del ejército asumió la misión de cultivar y colonizar los páramos de la región de Jutlandia siguiendo el decreto de su rey. Ese hombre era Ludvig Kahlen, él fue el único que se atrevió a emprender tan ardua tarea en la que nadie confiaba y lo hizo arriesgando sus limitados bienes personales a cambio de ser nombrado noble si lo lograba
Bastarden (2023) desborda belleza en su fotografía de paisajes y de personajes, especialmente en el retrato de la dureza que los hermana. Un universo agreste en el que los pocos nobles viven con todas las comodidades mientras que su gente malvive en la miseria atenazados por el poder de una nobleza y una realeza radicalmente inhumanas
Cabe resaltar la labor actoral de sus
protagonistas liderados por un soberbio Mads Mikkelsen quien encarna al capitán
Kahlen con gran riqueza de matices dando profundidad a cada uno de sus gestos y
silencios
Debo advertir que el análisis que sigue contiene
spoilers
Buscando redención
El título original de la película -que ha sido comercializada como La Tierra Prometida- hace referencia a la condición del capitán, él es hijo de una mujer del pueblo que fue violada por un noble como era lacerante costumbre en esa época de impune autoritarismo patriarcal, él era pues un bastardo que como tal había tenido que luchar mucho en las guerras para lograr ser nombrado capitán entre oficiales de ascendencia noble
Y pese al dolor que sufrió su madre y sufren sus conciudadanos él busca reparar el suyo llegando a ser noble como su padre en una paradójica redención porque el capitán Kahlen no es ni siente como los de esa clase codiciada cuya nobleza es de índole material heredada. Nobleza material que nada tiene que ver con la nobleza humana que –más allá de las apariencias- anida en el capitán
Sea como sea el motor de su peculiar odisea labriega es alcanzar la nobleza “real”, entiéndase las comillas del real por su irrealidad o ilegitimidad ya que el suyo es un rey totalmente desconectado de la realidad de su gente
Y en ese querer ser noble Kahlen actúa con modos propios de esa gente poderosa que impone sus criterios sobre sus subordinados, queda claro cuando acepta contratar a un matrimonio que ha huido del despiadado noble De Schinkel al que servían, los acepta pero no les paga salario, tan sólo cobijo y alimento
Precisamente ese noble titulado será su espejo
oscuro (o el enfrentarse a lo peor de sí mismo que es su legado paterno) con el
que mantendrá continuos pulsos en clara inferioridad, un noble titulado que se
cree el dueño del páramo y se sabe más poderoso que Kahlen quien en una
contención ejemplar llegará hasta dónde puede llegar para defender su posición
“real”
Hogar
En esa gran fuerza interior y temple, Kahlen cultivará la tierra yerma con mimo y paciencia ayudado por trabajadores entre los que se encuentran el matrimonio huido. Su entregado cuidado agricultor se tornará cuidado hogareño cuando las garras del noble oscuro alcancen su corazón
En efecto, De Schinkel captura al esposo desertor y lo tortura hasta su muerte. El Kahlen que quiere mantener sus opciones nobles contiene su respuesta vengativa pero el Kahlen noble de corazón cada vez despierta con mayor fuerza
Despierta por sí mismo y por la influencia de dos mujeres: Ann la viuda del torturado y Anmai una niña mestiza huérfana. Por ellas y con ellas construye un hogar humano. Y es así fundamentalmente gracias al carácter reivindicativo y la autenticidad que encarna una Ann que le espeta las incómodas verdades a su patrón del que llegará a ser socia y finalmente compañera de intimidad
Juntos los tres (y con la ayuda de un sacerdote que los apoya desde el inicio) conseguirán que simbólicamente germinen las patatas en esas tierras tan yermas/abandonadas/duras como son sus vidas. En una de las escenas más emotivas de la película vemos como Kahlen decide sacrificar su única cabra para alimentar/salvar a una Anmai enferma y cómo la reconforta en su lecho con palabras que son auténtico calor de hogar evocando un futuro deseado que ya no es el de la solitaria y egoísta nobleza material del inicio sino una materialidad necesaria para acomodar a los seres queridos:
“Cuando vengan los pobladores (la gente que se
espera pueblen el páramo ahora que ha sido transmutado) podremos cultivar el
páramo y el rey nos visitará. Y tendremos chimeneas en todas las estancias y
ventanas herméticas. Comerás hasta no poder más. Tendremos animales en el
granero, tantos como Noé en su arca”
Traición y redención
Pero lamentablemente cuando tenga que optar por proteger a la pequeña o mantener a su personal que supersticiosamente la excluyen por su color de piel, decidirá abandonarla. Anmai se irá a un convento y como resultado marchará “para siempre” una decepcionada Ann que no soporta tamaña traición
En esa traición a sus mujeres, a su hogar, Kahlen se verá abocado a una vertiginosa espiral negativa en la que morirá el sacerdote y él mismo estará a punto de morir. Todo su trabajo parece condenado al fracaso gracias a la acción de su opuesto De Schinkel quien finalmente será asesinado vengativamente por Ann
Aclarado todo, la asesina es condenada a cadena perpetua y el capitán regresa al páramo con la voluntad de reparar sus errores. Visita a Anmai y de rodillas le pide perdón al tiempo que promete cuidar de ella siempre
Se nos muestra a “papito” (así le llama la niña) y Amnais ya joven en armonía hogareña. Y cuando ella se promete, Kahlen se entrega a reparar el daño infringido a Ann
Es significativo que estando completamente solo (¡qué fuerza expresiva la de su rostro especialmente en ese momento de soledad total)! y poseedor por fin del tan ansiado título nobiliario, el noble capitán decida abandonar el páramo y la “nobleza real” para consumar su redención liberando a Ann
En la última escena los vemos juntos a caballo
como fugitivos de la ley real injusta llegando a la ambicionada mar de Ann, la
inmensidad oceánica que ella siempre quiso contemplar o la imagen de los amplios
horizontes que ambos luchadores merecen
Anexo: Más allá de los personajes
La durísima y árida odisea de Kahlen puede interpretarse como imagen arquetípica del devenir humano o la vida entendida como viaje iniciático mítico tal y como postulaba Joseph Campbell:
"Podemos vivir nuestra vida como una aventura única, peligrosa, imposible de predecir… Y encontrar que al final es una serie de metamorfosis iguales por las que han pasado hombres y mujeres en todas las partes del mundo, de todos los siglos de los que se guarda memoria, y bajo todos los variados y extraños disfraces de la civilización”
En este sentido entiendo que la odisea retratada en realidad es la de una tríada arquetípica que trabaja conjuntamente:
El capitán como ser humano que lucha buscando redención protegiéndose del sentir
La mujer como la encarnación de ese sentir humano que lo cuestiona todo y busca ser entendido para alcanzar horizontes de sentido
Y la niña como imagen de la inocencia pura que
quiere ser reconocida y protegida y no abandonada por la ciega adultez














Comentarios
Publicar un comentario